Mientras aquello pasaba Álvaro se dispuso a sentarse en el lugar que le habían asignado, ahí, donde se encontraba la rubia.
—Disculpa, está es mi mesa— dijo aquella hermosa mujer alzando una ceja.
—Pues parece que también es la mia.— le muestra la tarjeta donde dice que es su mesa.
—Estas de suerte, la novia es mi amiga así que no are un escándalo por esto.— le da un sorbo a su copa.
—De verdad, la novia?, es hermosa no?—
—Lo es, lastima que se case con ese arrogante.— con ojos entre cerrados y