cap. 23
El día tan esperado había llegado, Bruno ya estaba esperando por ella en el salón de bodas como es tradición, Irene estaba a punto de salir de la mansión, se miraba por última vez en el espejo si poder creer que aquel era su reflejo.
Aquel vestido tenía un bello encaje por encima de su pecho y asta el cuello, así como las mangas largas, con un gran escote en forma de corazón en su espalda que mostraba su hermosa piel, sin ser vulgar.
Llevaba su melena alaciada y recogida en media cola donde se