Abraxas no contesta y supe sin mirarlo lo más probable es que estuviera aguantándose la risa, pero sí le escucho alzarse el cuerpo al hombro y alejarse a grandes pasos.
Camino de vuelta a través de los licántropos hasta Dane. Ninguno intenta moverse. El miedo o tal vez la vergüenza de que habían traído a alguien así aquí. Sea lo que sea, no me importa.
Dane desliza su mano entre las mías: "¿Qué se siente?". Me comunica.
"Era lo correcto".
"Sabes que no te estoy preguntando eso".
Dirijo mis o