Mundo ficciónIniciar sesiónAmelia paseó de un lado a otro en el pasillo frente a la puerta de aquella habitación, esta se abrió y apareció una mujer mayor con su maletín en mano.
—Tranquila, Amelia, —dijo la señora cerrando la puerta detrás de ella. —Está bien, le he suministrado suero y el efecto de la droga pasará en varias horas.
—Gracias, Clara. Eres la única en quien puedo confiar.
—Gracias, haces mucho por ellas, así que es un gusto ayudarte, y respecto a Nico







