Mundo ficciónIniciar sesión―Si no hay nada que hablar, necesito irme. ―Amelia se giró hacia a él, volvió a arquear su ceja y presionó sus labios con dureza.
―Bien. ¿Tienes en que regresar? ―sonó seria, algo que a Björn le extrañó.
― ¿Desde cuándo te preocupas? ―Björn se puso de pie de manera elegante, se ajustó la tela de la muñeca.
―No empieces. Sabes perfectamente que siempre me he preocupado por ustedes







