***Dylanne
—¿Kai…? ¿Qué está pasando? —pregunté después de lo que me parecieron horas.
Me sujetó la barbilla con firmeza, obligándome a mirarle a los ojos. Estaba tan cerca que podía sentir su aliento sobre el mío. Su aroma flotaba en el aire; olía a hombre y a madera vieja.
Cerré los ojos, pero aún así podía sentir el peso de su mirada.
—Si esto es por lo de la otra noche, entonces no…
—Shhh. —Me hizo callar, colocando dos dedos sobre mis labios—. Ya has tenido tiempo de hablar. Ahora me toca