***Dylanne
—Shhh, no digas nada —susurró Kai, tapándome la boca con las manos. Los dos oíamos los pasos de Kim en el balcón y su voz llamándome por mi nombre. Al cabo de unos minutos, todo quedó en silencio hasta que el tono de llamada de mi móvil resonó con fuerza en la habitación. La vibración nos sacudió a los dos y el móvil casi se me resbala de los dedos. Intenté apagarlo, pero ella llamó a la puerta al instante.
«¿Kai? ¿Hola? ¿Está Dyl contigo?»
Estaba a punto de responder cuando él negó