Mundo ficciónIniciar sesiónDel otro lado del vidrio, los ojos de Akari se abrieron como platos, pero en cámara lenta; su expresión se pasmó: la espalda se le enderezó de golpe, los hombros se le enderezaron, y sintió un nudo en su garganta. Detrás de él, Nakahara lo captó, y también cómo el rubio, un poco más adelante, se mantuvo quieto, ajeno a las interferencias exteriores a sus pensamientos, concentrado en lo que veía, escuchaba y de







