Punto de vista de Aiden
—Eres la persona más capaz que conozco —dije.
Señaló el contrato.
—Concéntrate.
—Lo digo en serio.
—Sé que sí. Concéntrate.
Devolví la vista al contrato.
El alcance total que proponían superaba lo que yo podía abarcar sin convertir esos dieciocho meses en un proyecto cuyo costo fuera mayor al valor del crecimiento de la propia firma. Ya había visto que les pasaba a otros: las empresas crecían a un ritmo superior al que su director podía manejar, y este mantenía la compañ