Mundo de ficçãoIniciar sessãoHacer que Andrey controlara sus impulsos era como pedirle al cielo el que lloviesen ranas, algo imposible. No importaba que hace unos minutos hubiésemos hablado de que no era lo mejor ir al bar y buscar problemas, porque él ya lo había hecho. Había ido una vez mas en contra de lo que le pedia.
Muriéndome de los nervios por lo que pudiera pasarle, decido sentarme







