Me dirijo a mi hermano. Ni siquiera me había dado cuenta de que ya no estaba al lado de Ava. Nunca lo había visto tan feliz, aparte del día en que nació Noah y el día en que Iris lo llamó papá por primera vez.
Su sonrisa era cegadora y sus ojos brillaban. Se veía y parecía diferente del Rowan que había conocido años atrás.
“No”, murmuro, mis ojos se cruzan hacia donde estaban sentados mis padres.
Malditos sean los malditos miembros de la junta y su maldita intromisión.
“Mierda, Gabe. Olvidas