Ha pasado una semana desde que Noah se fue y no encuentro un patrón para vivir la vida sin él. Este es el tiempo más largo que hemos estado separados y no me avergüenza decir que no lo estoy llevando bien.
Noah es mi ancla y sin él me siento un poco perdida. Como si estuviera a la deriva por la vida como un barco hundido en el mar. Todos los días espero ansiosamente sus llamadas porque eso es lo que me mantiene tranquilo. Esas llamadas y su dulce voz me mantienen con los pies en la tierra.
No