Se me llenaron los ojos de lágrimas. Maldita sea. Había estado tan emocional estas últimas semanas.
“Necesito tiempo”, le dije lentamente. Intenté contener mis emociones.
Ella soltó un suspiro. “Te daré tiempo si es lo que necesitas, pero recuerda siempre que te amo. Siempre te he llevado en mi corazón, incluso cuando creía que habías muerto. Espero que puedas confiar en mí y saber que siempre estaré aquí para ti si me necesitas”.
Dios. Se sentía tan bien que te quisieran, pero aún no sabí