Ava
Habían pasado unos dos meses desde que mi casa se quemó hasta los cimientos. Hasta ahora no me había pasado nada en esos pocos meses.
No ha habido más ataques. Todo había estado tranquilo y yo esperaba que el bastardo hubiera renunciado a matarme.
El jefe me dijo que no me hiciera ilusiones. Me aconsejó que me mantuviera en guardia y al acecho.
Según él, esa gente no se rendía fácilmente. Me dijo que probablemente él o ella estaban ganando tiempo. Planificando. Esperando el momento perf