PREPARÁNDOSE PARA LA BATALLA.
PREPARÁNDOSE PARA LA BATALLA.
En el corazón de un espeso bosque, bajo el manto protector de la noche, un grito urgente cortó el silencio.
―¡Alfa! ¡Alfa! ―La voz ansiosa de un centinela resonó, atrayendo la atención inmediata de la manada. Los lobos, con sus orejas erguidas y los ojos brillantes bajo la luz de la luna, se giraron al unísono hacia la fuente del alboroto. Entre ellos, Malakay, el Alfa, reconoció de inmediato al joven beta, Bruce, cuyo pecho subía y bajaba con rapidez debido al esf