"Entonces haré que cumplas tu promesa", respondió Jane y Stephanie le sonrió. Le punzó el corazón saber que acababa de mentir y estaba a punto de arruinar una relación que parecía prometedora tal vez en el futuro. Pero no tenía otra opción, tenía que proteger a su hija y a ella misma.
Respirando rápidamente a pasos agigantados, se obligó a concentrarse en la tarea que tenía entre manos, alternando entre escribir y consultar su reloj cada minuto.
"Sigues mirando tu reloj, tienes una cita o algo