Me quedé helada y las lágrimas volvieron a correr por mi rostro.
«Lo siento mamá y papá, sólo podrá volver a hacer su piedad filial en la otra vida.»
Chárter se quedó despierta unas cuantas noches, y en ese momento estaba irritada.
—Su hija está perdida, vaya a buscarla usted mismo, ¿para qué me busca?
—Estoy en un caso en este momento.
Mi padre, debido a su ansiedad, no prestó atención al tono impaciente de Chárter :—¿No eres forense? Quiero informar de un caso, ve a buscar a Fabiolita, realmen