—¿Qué vas a hacer hoy? — Pregunté una vez que Alex empezó a conducir por la calle.
—Qué sorpresa—. Me guiñó un ojo. Normalmente exigiría saber de qué se trataba, pero la expresión de su cara me hizo abstenerme y dejarle su momento.
—¿Puedo saber al menos si vamos lejos?
—No está muy lejos, quizá una hora—. Sabiendo que estaríamos un rato en el coche me acomodé.
—Por cierto, Harper te manda saludos—. Sonreí ante la mención de su hermana pequeña. Era la niña más linda y dulce que había conocido.