El viernes por la noche Mateo pasó a buscar a Karina, en el auto, apenas entró, no podía dejar de besarla y saber que amanecería con ella le subía la líbido en un mil %.
-Estoy segura que mi madre nos está viendo detrás de la ventana.
-Perdón cielo, hace más de un año que te deseo y tengo ganas de comerte la boca, no me alcanza cada vez que te beso.
Arrancó su auto, se controló hasta que llegaron al ascensor del edificio.
Cuando estaban llegando a su piso, Mateo, como un adolescente apurado y t