En serio.
Sasha se sentó, mirando la figura dormida de Grace. Estaba tumbada de lado, de espaldas a Sasha.
Sasha se deslizó de la cama y se acercó a donde dormía Grace. Parecía tan tranquila.
Y Sasha quería tirarla por la ventana.
Tenía la boca abierta y las babas salían, por un lado. Su yo durmiente había decidido despertar a Sasha a las cuatro de la mañana con fuertes y molestos ronquidos.
¡Y en un maldito sábado también!
Sasha suspiró y recogió su fina bata. Probablemente estaba infringiendo