Sasha se acurrucó, abrazando sus rodillas. Esperaba poder dormir su extraña depresión. No sabía por qué descubrir que Tate estaba a punto de pedirle oficialmente a otra chica que fuera su pareja era tan... molesto.
Sasha se deslizó de la cama y vio a Grace encaramada en el extremo de la suya, con cara de preocupación. Grace ya se había duchado, y parecía arreglada y limpia como de costumbre.
—¿Qué pasa? — Preguntó suavemente. Sasha no estaba de humor para contar su triste historia a nadie, espe