26. El malo
Abril Lara
Poco a poco, con el pasar de los días mi cuerpo se iba recuperando. Comenzaron a quitarme algunos de los tubos que tenia conectados que monitoreaban el funcionamiento de mi corazón. Mis piernas se sentían diferentes, como si tuvieran mayor fuerza que antes.
Antes había dado algunos pasos sin ayuda, me preguntaba si podría hacerlo ahora. Poco a poco quite la sábana que cubría mis piernas. Llevé mi mano al pecho, aún ardía, pero el dolor ya había aminorado bastante desde que desperté.