Después de que su mente permaneciera en blanco durante cinco minutos, lo primero en lo que pensó Bruce cuando recuperó la capacidad de razonar fue en quién de su barrio era peor que él.
Cada fibra de su ser ardía de furia, pero Charlie ya no era el objetivo. Ahora, su mente buscaba a otra persona hacia quien dirigir toda aquella rabia.
Pronto, un rostro apareció en su mente.
Era Liam, el hombre al que más temía en aquel barrio.
Liam solo era tres años mayor que él, pero había abandonado los