Al mismo tiempo, los chicos de Bruce tenían la mirada fija en la mochila del hombre coreano y en el bolso de la mujer.
Al fin y al cabo, aquel era su terreno de caza, donde solían aprovecharse de los extranjeros, tanto para golpearlos como para robarles.
Se centraban principalmente en los asiáticos porque los consideraban presas fáciles que rara vez se defendían, mientras que la policía solía hacer la vista gorda. Nunca les imputaban ningún cargo, ni siquiera después de haber hecho lo mismo in