Hamed no se fijó en Charlie en ese momento.
Llevaba a una mujer en cada brazo, un puro entre los labios, y parecía completamente relajado, disfrutando claramente del momento.
Por su parte, Claire, Elaine y Jacob estaban desconcertados, incapaces de entender cómo Charlie había conocido a aquel sirio, que sin duda parecía muy adinerado.
Impaciente como siempre, Elaine preguntó sin rodeos:
"¿Cuándo lo conociste? Quiero decir, ¿cómo puede ser tan descarado como para llevarse a sus dos esposas de