Charlie asintió. “Sí, ya estás mejor, así que puedes irte”.
Hank seguía perplejo. “Pero... ¿Cuándo me curó? No sentí nada…”.
Charlie se rio entre dientes. “¿Y notaste algo antes de darte cuenta de que eras impotente?”.
“No…”.
Hank sacudió la cabeza, pues solo lo había notado cuando no podía tener una erección, ni siquiera con viagra.
Ahora que lo pensaba, nunca había descubierto cómo Charlie lo había castrado.
Y considerando que Charlie podía castrar a una persona sin que se diera cuenta,