Peter quedó atónito, ya que nunca había visto a alguien como Charlie, alguien que parecía ansioso por lanzarse de cabeza al infierno.
Frunciendo el ceño, gruñó: "Soy de la CIA y el encargado de esta investigación, así que seguirás mis órdenes dentro de nuestro vehículo. ¿Qué te crees, que esta es tu casa y puedes sentarte donde quieras?".
"¿Y qué vas a hacer al respecto? ¿Matarme?", replicó Charlie con impaciencia. "No olvides que esto es Japón y no tu jurisdicción. Ponme un dedo encima y te m