Jacob sólo podía apretar los dientes de rabia.
Si hubiera sabido que Chester se ensañaría para seguir insultándolo y humillándolo de esa manera, Jacob no habría accedido a subir a la Sala Dorada en absoluto.
***
Jacob se quedó sin palabras.
En ese momento, Albert acaba de parar su coche en la entrada de Las Primaveras del Paraíso.
Lo primero que hizo tras bajar de su coche fue preguntar apresuradamente al encargado que le abrió la puerta del coche: "¿Hay un cliente llamado Jacob Wilson que