Al caer la noche, varios camiones de la empresa de logística que Merlin había comprado entraron discretamente en el complejo de Minas Duca.
Cada camión había llegado desde Casablanca con diez minutos de diferencia. Las familias de los soldados muertos ya estaban esperando y abordaron según las órdenes asignadas.
Debido a la ajustada fecha límite y con lo mucho que había en juego, todos tuvieron que conformarse con apiñarse en los contenedores. Aun así, afortunadamente para ellos, el viaje no f