Para la Familia Real Noruega y su fortuna en declive, 30 mil millones no eran precisamente una suma pequeña.
De hecho, justo después de la coronación de Helena, auditó las finanzas de la familia real y descubrió que solo valían mil millones de dólares estadounidenses, incluyendo la mayoría de sus bienes inmuebles que no se podían vender.
Con treinta mil millones, su capital se habría multiplicado por treinta en un instante, sin mencionar que hablaban de dinero en efectivo, no de bienes inmuebl