Yolden sintió un profundo alivio al saber que a Charlie no le importaba revelarse ante su futura esposa e hijastro.
Había llevado una vida sencilla, amaba profundamente a Matilda y quería pasar el resto de su vida con ella.
Por eso esperaba que, cada vez que mencionaran a Charlie, Matilda no pensara solo en el yerno de Jacob Wilson, quien, casualmente, había conocido a algunas figuras influyentes de la zona gracias a su negocio de feng shui.
Se le daba bastante mal fingir y aún peor mentir.