Una escena mágica e interesante está teniendo lugar en esta discreta tienda de ganso asado en el Barrio Oskiano.
Cinco pandilleros que alguna vez fueron feroces y arrogantes en el Barrio Oskiano, conocidos por asustar a innumerables vendedores oskianos, ahora estaban arrodillados en el suelo, metiéndose constantemente balas de oro en la boca.
Las balas de pistola de 9 mm eran gruesas y gordas, y tragarlas era mucho más doloroso que tragar las cápsulas más grandes.
Además, estas personas ni si