"¡M*ldita sea! ¡Viene del lado oeste! ¡Disparen! ¡¡¡Ahh!!!".
Juárez se sobresaltó cuando escuchó la conmoción en el exterior.
Por las voces que escuchó se enteró de que sus subordinados habían sido asediados y estaban siendo reprimidos. El adversario no solo los había agarrado por sorpresa, sino que incluso los había hecho sufrir grandes pérdidas.
Cuando Juárez pensó en cómo aquellos subordinados de fuera eran la base de su vida, para que él ganara dinero y una fortuna, y, sin embargo, ahora