En este momento Walliot ya estaba preparado para recibir tres mil millones de euros y un Concorde.
Aparte de Charlie, todos los que estaban en el lugar miraban la mano del repartidor con la respiración contenida.
Esta carta determinaría el destino final de los miles de millones de euros que estaban en juego.
Mientras tanto, Walliot y Olivia estaban seguros de que la victoria era de ellos.
A Charlie no parecía importarle esto en absoluto este momento, y en su rostro no había una expresión de