Dado que el juego de póquer se había mencionado en el último minuto y la persona que había sugerido jugarlo había renunciado voluntariamente a su participación directa en el juego, hasta se ofreció como voluntario para ser el repartidor, aparte de Charlie y Olivia, los otros participantes no pensaron en absoluto que esto era una trampa.
Además, dado que el lugar era la propia sala de póquer de la familia real del Norte de Europa y las cartas eran nuevas y sin abrir del inventario de la sala de