Las quince mil élites de Diez Mil Ejércitos se convirtieron en prisioneros de guerra en un instante.
Para mantenerlos bajo control, el gobierno los ató en grupos, y cuando un grupo de élites ya había sido atado, fueron enviados a los camiones para que los éstos los llevaran a la capital.
Los altos mandos del gobierno ya habían determinado cómo se alojarían a estos quince mil prisioneros de guerra mucho antes de que el ejército hubiera llegado para apoyarlos.
Los camiones los transportarían a