Diana estaba concentrada en la sala, organizando su equipaje. Desde la cocina, se escuchó el sonido de una puerta cerrándose de golpe.
El estruendo fue tan fuerte que la hizo estremecerse. Instintivamente, giró la cabeza y vio a Karina manipulando con un pescado en la mano. Con un movimiento decisivo, cortó la cabeza del pez de un solo tajo.
Un fuerte escalofrío recorrió el cuello de Diana, y su corazón dio un brinco. Desvió al instante la mirada en silencio.
¿Acaso Karina la estaba imaginando a