Siendo un asistente principal de primera categoría, Luis siempre actuaba con determinación.
Sujetó el brazo de Carolina y la sacó, sin importarle lo mucho que ella forcejeaba.
—¡Irrespetuoso! ¿Sabes quién soy? ¡Suelta mi brazo!
Luis ajustó sus gafas de montura dorada y la miró sin expresión. —¿Parece que Carolina quiere que te arrojemos directamente desde arriba?
Este es el piso ochenta y ocho.
Ser arrojado desde aquí, ¿no significaría una muerte segura?
Pero la expresión de Luis no parecía un c