A medida que se acercaba el tercer cumpleaños de Isabella, Amanda y Louis no pudieron evitar notar algunos sucesos peculiares. Isabella solía decir palabras y frases que parecían fuera de su edad, usando un lenguaje que era más apropiado para una persona mayor. Al principio, lo descartaron como una fase precoz, pero a medida que el patrón continuó, comenzaron a preguntarse si había algo más. Una noche, mientras la familia se reunía para cenar, Isabella estaba sentada a la mesa, con los ojos muy