El personal andaba de un lado al otro, preparando todo para este momento tan crucial mientras Annabeth recibía era maquillada para aparecer antes las cámaras con la intención de hacer que sus padres den un salto ante la provocación. La princesa sabía perfectamente qué decir, el entrevistador estaba al tanto de cuales preguntas hacer y puede ser que no era una medida muy blanca, pero sin duda los harían temblar.
—¿Annabeth? —Clarisse se acercó, avergonzada—. Lo siento, quiero hablar contigo por