—Necesitas limpiar eso… —la chica alzó la vista hacia el hombre que estaba resguardando la entrada de su habitación—. ¿Estás bien?
—¿A ti qué te parece? —enunció con la voz quebrada—. No sé lo que está pasando, Owen… ¿Por qué Soren está tan herido?
Él no respondió, simplemente desvió la mirada con pesar.
—No es algo que debes saber de mí, Clarisse.
—¿Y de quién debo saberlo? ¿Peter, Liza? ¿O qué te parece si se lo pregunto a Soren? ¡Oh, no creo que se pueda! ¡Él está desangrándose en mi sofá!
—