AGADA
“¿En que estabas pensando Agada?, me has desilusionado, esperaba más de ti” dijo mi padre furioso, como era su costumbre, cuando yo hacia algo que no le parecía.
“Lo sé y lo siento, no medí las consecuencias, perdóname, padre”, dije mirándole.
Mi padre estaba sentado en su trono, así le llamo, porque parece como si estuviéramos en una corte real, el salón principal de la casa de la manada es enorme, cubierto de grandes ventanales y al fondo esta su trono en lo alto, para ver desde arrib