JULIETTA
Habíamos pasado toda la mañana de compras. Evangelina había gastado una fortuna en ropa, según ella necesaria.
Nos sentamos en un local del centro comercial, para el almuerzo. Era un local de comida rápida. Así que pedimos un par de hamburguesas, con papas y refrescos.
Comimos en silencio, silencio que duro hasta que Evangelina se fijo en que unos chicos nos estaban observando. Eran tres chicos, dos de ellos catires de ojos verdes aunque uno se veía mayor por unos años que el otro. Er