Por más que intente explicarle a Justin que lo que hice no fue con intención de herir a Molly, él sigue negándose a creer en mi palabra y en confiar nuevamente en mí; sus brazo han permanecido cruzados y su espalda curvada en modo defensivo desde que hice que nos reuniéramos en una cafetería de Portland; los últimos días han sido demasiado crueles y difíciles para él, tanto que por desgracia, hasta perdió su empleo por romper varias copas, vasos y botellas de alcohol en el club por llegar ebrio