¿Es normal que Andrea lleve ya cinco minutos sin respirar?
La chica frente a mí seguía en shock total. Sus ojos, abiertos como platos, se negaban a apartarse de mí.
Había olvidado por completo su comida y tenía la boca tan abierta que casi me eché a reír por lo graciosa que se veía.
Casi.
—Andrea, cierra la boca. Te van a entrar moscas. —Me permití sonreír, cerrándole la boca con una de mis manos.
—¿Cómo…? ¿Cómo puedes estar tan tranquila, Adara? —logró balbucear—. Tienes una enfermedad cardíac