Capítulo 91 — Cuando ya estemos casados.
Los días después de la visita a la mansión Somerset fueron una burbuja de felicidad absolutamente perfecta.
Holden y yo tomamos una decisión y nos habíamos mudado a la casa frente al mar, esa que el castaño me había regalado para que después del divorcio quedara completamente a mi nombre.
Y la verdad, fue la mejor decisión que pudimos haber tomado, ya que se sentía como un nuevo comienzo dentro de toda la locura que nos había envuelto desde el día uno del contrato.
El mejor de los comienzos.
La