Albert la arropo entre sus brazos, Megan se acurrucó en él, sintiendo el calor y la protección de su cuerpo, ella podía escuchar los rápidos latidos de su corazón, ese ritmo fue como un arrullo que fue disipando sus lágrimas y temores lentamente.
Así estuvieron por largos minutos, sobre el colchón algo espichado de la vieja cama de Megan, poco a poco se acercaban más el uno al otro, se aferraban y los problemas en los que ambos pensaban, se iban disipando, desaparecían momentáneamente.
La res