Valentina Petrova
Desperté gracias a que Mía lloraba, me levanté y la tomé entre mis brazos pero aún seguía llorando así que ambas salimos de la habitación, no quería que despertara a los niños, era difícil lidiar con los tres al mismo tiempo.
Con mucho cuidado comencé a caminar por el castillo, coloqué mi oído en la habitación de Samuel pero estaba muy silencioso.
Quizás estaba dormido
O no estaba.
Suspiré.
Me alejé de ahí tratando de dormir otra vez a mía pero esta se veía bien despierta.
—