Nicolás Harrison
Había escuchado cada cosa que ella tenía por decirme y claro que tenía razón, no podía escoger entre mi manada o mis hijos pero tampoco podía ser que mis hijos huyeran toda la vida.
— Voy a ir por algo de comestibles — le dije mientras me levantaba de aquella roca en donde me había sentado.
Tenía mucho en qué pensar.
No puedo ser tan egoísta ni con Valentina ni muchos menos con mis hijos ¿Que culpa tenían ellos?
— Está bien— comencé a caminar— Estaremos bien, te lo prometo