201. ¿POR QUÉ... TE DESEO?
SILAS
“No puedo morir, no puedo morir, no puedo… ¡morir! ¡¡NO PUEDO MORIR!!”
Gritaba como un demente, luchando con la rabia desbordando mis venas, rugiendo dentro de mi prisión como el condenado a muerte que era.
Podía ver, a través de este ojo corrompido, todo lo que sucedía afuera de ese monstruo que ellos llamaban “árbol”.
Los árboles dan vida y esto solo era otra abominación de esos malditos seres, una muerte lenta y dolorosa como si ya nuestras vidas de esclavitud no fueran suficiente c